Distrito rural campesino, otro desacierto para la Medellín rural

Wilder David Cano

Agitados por un deseo de permanencia, en el año 2014 diferentes comunidades campesinas de la ciudad de Medellín se aglomeraron, exigiendo a la Alcaldía la implementación dentro del Plan de Ordenamiento Territorial, POT, de un órgano político que velara por sus garantías económicas y sociales; fue así como la figura del Distrito Rural Campesino, DRC, apareció entre las páginas del mencionado instrumento, con el objetivo de garantizar la planeación de ciudad teniendo en cuenta las dinámicas propias del campo. Sin embargo, a seis años de la formulación, el proyecto no ha avanzado.

En seis años, el Distrito Rural Campesino, solo ha ejecutado la fase correspondiente al Diagnóstico Participativo, la primera de las cinco etapas definidas para este proceso. Los cuatro ciclos restantes (Formulación Participativa, Socialización y Concertación, Aprobación y Gestión, Seguimiento y Evaluación) se encuentran en debate político, 

 situación que ha significado para los campesinos un signo más de vulneración de sus derechos a permanecer dignamente dentro de su territorio.

Pese a que las condiciones de calidad de vida se incluyen prioritariamente dentro del POT, las cerca de 12.500 familias campesinas de Medellín, advierten que la ciudad conserva una deuda histórica con su territorio rústico, pues según datos presentados a Sextante por el concejal Carlos Zuluaga, se afirma que dentro del proceso de diagnóstico realizado, las dinámicas del campo no son tomadas en cuenta, ya que el suelo rural es fragmentado en dos categorías: uso adecuado e inadecuado, lo que ocasiona que del 39,2% del suelo agrario otorgado al DRC para ejercer gestión territorial, el 35,1% presente falencias de permanencia digna, como consecuencia, la estancia campesina de Medellín se ve condicionada al desarrollo de las cuatro fases siguientes para crear soluciones inmediatas. En síntesis, el DRC se encarga únicamente del 39,2% del suelo agrario de la ciudad  (porcentaje asignado por la Alcaldía de Medellín)  aunque gran parte de este porcentaje  

Periodista

  Wilder David Cano, cuarto semestre de comunicación social

no cumple con garantías que protejan la estancia de los ciudadanos rurales.

Lo expuesto por el concejal, se corrobora por Efrén Álvarez, edil de la línea de ruralidad de San Antonio de Prado, quien resaltó: ‘’dentro de los proyectos de Presupuesto Participativo, la zona rural del corregimiento es olvidada. El 93% de los habitantes están dentro de la zona urbana, mientras que solo el 7% habita zona rural. Los planes de ruralidad son descartados dentro del mismo’’.

Siendo por esto que la política de PP no representa programas serios de intervención rural. 

Frente a estas afirmaciones, Alejandra Jaramillo, comunicadora social de la Corporación Penca de Sábila, realizó el pasado 12 de Marzo, un llamado a la Administración Municipal durante el foro  ‘’El Futuro de la Medellín Rural’’, a causa de la asignación

 presupuestal dentro de la Estrategia Financiera Integral, premisa plasmada en el anteproyecto del Plan de Desarrollo de Medellín para los años 2020 – 2023, dado que se asignó el 0.23% del presupuesto local para las acciones económicas y sociales de los cinco corregimientos de Medellín dentro de su política rural. Para Dora Saldarriaga, vicepresidenta del Concejo de Medellín, es necesario crear una Secretaría de Desarrollo Rural que no dependa de la Secretaría de Desarrollo Económico, afirmando que: ‘’si la administración actual quiere tomarse en serio la revitalización del campo, debe contar con una dependencia que se encargue específicamente de esto, y que tenga además, un estatus no burocrático, sino un presupuesto propio que se concentre en el tema rural’’.

Continúe leyendo este artículo en las páginas centrales de la edición nro. 38 del periódico Sextante.