El centro comercial criollo

Karen Dayana Martínez Tuberquia

Recuerdo que cuando era niña, iba a hacer los mandados al parque municipal porque era donde estaban ubicados los comerciantes del lugar. Amagá, un pequeño pueblo del Suroeste de Antioquia, tenía problemas en su estructuración y hacía que las familias no pudieran usar este lugar central para comer un helado con sus hijos porque se rodeaban rápidamente de perros y gallinazos que merodeaban los alimentos de los mercados.

Con el proyecto programado de la remodelación del parque principal, tuvieron que ingeniárselas para ubicar a todas las personas que tenían ahí sus puestos de trabajo. Así que el 5 de abril de 2005 surgió la Plaza de mercado Carlos Adolfo Taborda Trujillo (Q.E.P.D.), nombre en honor al alcalde electo en ese entonces y quien tuvo la iniciativa de su construcción terminada el 2009. Hay unos cuantos agradecidos, pero otros se cuestionan si su destino sería el 

mismo si la Administración no hubiera creado un proyecto para mejorar la imagen y estatus del pueblo con otro parque.

Por enésima vez me dirigí a la plaza de mercado, con la diferencia de que no estaba buscando un producto, sino que buscaba conocerla a profundidad. Si nos ubicamos en el centro del parque, de espaldas a la Iglesia del municipio, vemos la gran edificación de ladrillos con su entrada principal en el centro y dos más, una a cada lado. Los vendedores se vuelven tan expertos en leer a su cliente que con un vistazo ya saben lo que quieren, incluso si lo que buscan es sobre qué escribir.

A las 7:50 entré por la puerta izquierda, la única abierta a esa hora. Esa mañana era fría, y lo primero que ofrece la plaza es el aroma del pan recién hecho y el café de la panadería Pastel Pan.

Periodista.

Karen Dayana Martínez Tuberquia ,Noveno semestre Comunicación Social.

Edición 39