El sistema carcelario, con poca efectividad en la resocilización

Sara Velásquez

El sistema carcelario en Colombia no ha podido responder de manera eficiente la resocialización. Hacinamiento, incertidumbre con aplicación de las normas y falta de oportunidades para reincorporar a la sociedad quienes han tomado la decisión de volver a su vida cotidiana, son algunas de las dificultades que afronta el proceso.

En el centro penitenciario Bellavista el hacinamiento está en un 174% por encima de su capacidad real y por eso, en una cárcel que está hecha para 1.191 reclusos, hoy se tienen 3.268, según cifras oficiales del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario. “La cárcel ya no da abasto, pero el problema como tal es la falta de recursos, porque si no combatimos el principal problema que es el hacinamiento no podríamos pensar en una efectiva resocialización, al igual que la estigmatización y la falta de empleo, todo se desprende de la falta de oportunidades y todo se genera por los errores del sistema y la falta de capital que le inyecta a las cárceles del país como tal” sostiene el abogado Darwin Higuita Chica, quien ha desarrollado parte de su ejercicio profesional trabajando para los presos.

El hacinamiento ha llegado a un punto tan delicado que hasta la seguridad dentro de la cárcel y para los presos se ve afectada. Jhonatan, alias “Kiko”, es un claro ejemplo.

Fue un preso de este centro y logró obtener el beneficio de casa por cárcel. Hoy debe llevar un brazalete de seguridad y control, que no ha sido entregado y por eso anda por su barrio y por las calles como si estuviera en libertad. “Solo ando prevenido de que no me cojan para pedirme los papeles”, comenta. Kiko, como es llamado en su barrio, es un muchacho de una familia disfuncional: mamá, hermana y tío. Debido a los escasos recursos, a la falta de oportunidades y a la influencia de sus amigos, como él lo  menciona, decidió desde muy joven hacer parte de los muchachos que se mantenían en las esquinas de su barrio Manrique. Allí le dieron la “confianza” de llevar un arma calibre 38 con la indicación de que sólo dispararía en caso de cualquier “vuelta rara” en su territorio. 

Debido a la situación que enfrentaba ese barrio para el año 2015, en donde había una disputa por el territorio, la “plaza” (expendio de drogas) y el mando entre los diferentes combos, las autoridades permanecían en sus calles de día y de noche. En medio de esa guerra, a Kiko lo capturaron un 4 de marzo de 2015 con su pistola calibre 38 y poco después lo condenaron a 8 años de prisión, por el delito de porte ilegal de armas. Fue conducido a Bellavista.

Recuerda: “lo primero que le preguntan a uno al llegar es de qué combo de la ciudad eres o si eres ‘hijo de alguien’ -así le llamamos cuando perteneces a algún combo- y dependiendo de la respuesta, te asignan un patio y un pasillo. Por ejemplo, si no eres ‘hijo’ de nadie, te llevan para el patio 12, que es donde se encuentran las personas con delitos menores o que no están involucrados en ningún combo. Yo me encontraba en el patio 2, que es de la delincuencia común”. Prosigue Kiko: “apenas llegando al lugar, me encontré con todos los ‘parceros’ con los que me mantenía en el barrio, con los que estudié. Ya luego te vas familiarizando y ya sabes cómo moverte. Y gracias a Dios ‘el patrón’ era quien mandaba el patio, entonces se me hizo más fácil la estadía. Yo era el que le organizaba el ‘parche’, le lavaba la ropa y hacía de comer en la noche. Todo eso se va ganando gracias al buen comportamiento con él y con los compañeros.”

Su caso es solo una muestra de los pocos procesos de resocialización que se viven en los centros de reclusión del país.Jhorman Vergara, resocializado, estudiante de Comunicación y ahora emprendedor, nos afirma que el panorama para los reclusos dentro del penal es desalentador para una efectiva resocialización, por las múltiples desigualdades que se vive dentro del penal. 

“Yo estoy resocializado porque tomé la decisión, ya que tengo dos hijas que quiero sacar adelante y lo estoy logrando. Pero esto solo pasa porque yo lo he decidido, porque he buscado mis propias oportunidades y mi propio negocio; pero no porque las oportunidades me las den en este país. Incluso salir de una cárcel a buscar un trabajo digno es muy difícil”, dijo.

Periodista

Sara Velásquez Restrepo, cuarto semestre de comunicación social

En Bellavista funciona un plan de resocialización llamado “Freedomtv”, un proyecto que desde adentro genera contenidos audiovisuales, tv y radio, también charlas y guías que incentivan al cambio. Así lo explica Willy Ortiz, uno de los líderes, quien comenta que a pesar de tener estas actividades como plan de resocialización y aunque intenten mostrar la vida desde otro punto de vista, es complejo que cuando el pospenado salga a buscar empleo se encuentre con que no hay oportunidades.

“Pienso que debería haber una ley o estatuto judicial en el cual a la sociedad se le obligue a recibir a la vida civil y digna a estas personas y, en esta medida, que sea tan natural que no existan este tipo de discriminaciones. Por eso, la mayoría de reclusos cuando salen, vuelven a delinquir, puesto que el único lugar donde ven la oportunidad de seguir trabajando es en sus mismos barrios y sus mismos combos”, agrega.

No obstante, según el Código Nacional Penitenciario, en el Estado social de derecho colombiano la ejecución de la pena debe tener esencialmente una finalidad resocializadora.

Además, la Oficina de las Naciones Unidas en Colombia informa que hay 6.822 personas privadas de libertad en los Centros de Detención Transitoria del país, que registran una sobrepoblación de 3.883 personas, es decir un hacinamiento del 132.12%. Los centros de detención transitoria son estaciones de policía y URIs de la

Fiscalía. Y en la actualidad con la pandemia producida por el coronavirus, la situación está siendo grave pero incluso, sin pandemia, ya era muy grave. Cuando un detenido contagiado llegue a los sitios del Inpec;, comenta Octavio Gómez experiodista de El Colombiano en su muro en Facebook.

Las fuentes consultadas coinciden 

en que la estigmatización y la falta de empleo propician la  reincidencia, pues la mayoría de  empresas no están preparadas para recibir a un pos penado, y es allí donde, ante la falta de oportunidades, es más probable que él vuelva a delinquir.

También señalan que el hacinamiento carcelario en Bellavista puede ser uno de los factores que influyen en la limitación de la resocialización, pues es tal el hacinamiento que los programas de educación y trabajo son muy medidos o simplemente no dan abasto para la demand.