El sueño de ser cantora

Juan Sebastián Muñoz Guarín

Es abril de 1996 y la familia de Arelys se ve obligada a salir de su tierra en el municipio de Sabanalarga, Antioquia. Ese día los pájaros no cantaron igual y las gallinas no salieron de sus corrales. Todo se quedaba allí, abandonado, por culpa de delincuentes y ladrones que por ese entonces se tomaban las montañas antioqueñas como campos de guerra y se apropiaban de lo que no era suyo. En un carro Mitsubishi verde claro, oxidado y destartalado, y al son de Los Cuyos y Los Legendarios que resonaban temerosos en Sabana-Stéreo, la emisora del pueblo, partieron rumbo a Medellín. Su destino era algo incierto, y aunque no sabían cómo, su única prioridad era sobrevivir.

Mientras sus hermanos dormían y su madre rezaba en compañía de un rosario de madera enmohecido, Arelys tarareaba esa música guasca que la llevaba a soñar con algún día llegar a ser cantora, porque no sabía que se decía cantante. Su padre le decía que eso era para los ricos, que los pobres, y mucho menos las mujeres, podrían algún día llegar a ser artistas.

Periodista.

 Juan Sebastián Muñoz, segundo semestre de comunicación social.