Ignorancia de la comunidad hacia trabajadores de la salud

Andres Julián Álvarez Álvarez

En el barrio Cabañitas, del municipio de Bello, una mujer de 30 años fue obligada a abandonar su residencia, porque sus vecinos tenían miedo de que les transmitiera el COVID-19, debido a que ella se desempeña como enfermera en el

Hospital General de Medellín. El pasado viernes 17 de abril, esta trabajadora de la salud, a la cual le daremos por nombre Sandra, después de terminar su turno a eso de las 2:00 p.m., se dirigió a su casa con el fin de descansar; pero al llegar, se llevó la sorpresa de que en la puerta la estaban esperando algunos vecinos. La mujer se acercó a preguntar qué era lo que sucedía; a lo que ellos le contestaron que “tenía que abandonar el barrio, porque no querían correr el riesgo de que ella los fuera a contagiar del virus”. 

Sandra se sorprendió e intentó explicarles que había tomado todas las medidas necesarias para evitar contraer el virus, que, incluso, se había hecho la prueba y el resultado fue negativo.

Los vecinos no quisieron escuchar los argumentos de Sandra; el encuentro se tornó intenso, y varios de ellos incluso le dijeron que tenía que abandonar su vivienda ese mismo día. La madre de Sandra, que también vivía en esa casa, decidió llamar a la Policía, pues temía por la integridad de su hija, dado que la situación se estaba tornando violenta. Las autoridades llegaron minutos más tarde, y lograron detener la pelea.

Para evitar que el conflicto transcendiera, la enfermera y su madre decidieron empacar, y abandonaron el lugar acompañadas de los agentes de policía.

Periodista

 Andres Julián Álvarez Álvarez, primer semestre de comunicación social