La dama de hierro

Diego Andrés Saldarriaga Gálvis

Hablar de lo que ha sido su vertiginosa vida es evocar múltiples batallas que ha sabido librar. Con trece hijos a sus hombros emprendió camino por toda la zona costera hasta llegar a Magangué, el pueblo que le ha dado tanto, pero que también le ha quitado. A punta de bollo lleva 80 años y hoy, a la espera de su muerte no suelta su molino y las majaguas de plátano.

 

 

En una casa permeada de historia, donde dio a luz a sus últimos cuatro hijos, se esconde. Una construcción hecha a base de madera que muestra la buena arquitectura de la que está hecha.  A la venta de los bollos le debe la baldosa de su sala, algunas paredes en material y su baño; que es la inversión que más había añorado.

Periodista.

Diego Andrés Saldarriaga Galvis, Noveno Semestre Comunicación Social.

Edición 39