La ingenuidad a un clic, desinformación en pandemia

Isabella Jaramillo Henao

Cada día los usuarios de las redes sociales difunden memes, videos inventados y alterados sobre mitos alrededor de la Covid-19, a través de grupos de WhatsApp, perfiles de Facebook y otras redes. Este fenómeno conocido como desinfodemia o aumento viral de la desinformación causa gran influencia en las decisiones de las personas.

La AlianzaCoronaVirusFacts desacredita en su sitio web más de 7.100 informaciones falsas circuladas en más de 70 países y 40 idiomas, según el informe Periodismo, libertad de prensa y Covid-19 publicado en 2020 por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). Además, clasifican los mensajes en información falsa y errónea. La primera producida con motivación maliciosa y la segunda, mentiras difundidas sin malas intenciones, las más comunes.

Ana María Saavedra, periodista y editora de Colombia Check, explica que el pensamiento de los usuarios es de hacer un bien con la información. Agrega que el miedo, la incertidumbre, las teorías de conspiración y la certeza del contenido porque lo envía un conocido, provocan confusión en las personas sobre la ciencia médica a nivel mundial. Colombia Check es una plataforma digital de artículos donde desacreditan la información errónea a través de la verificación de hechos y datos.

La influencia de los mensajes

Para Andrés Sáenz Peñas, gerente de programas de Civix Colombia, en los mensajes de desinformación influyen elementos de la psicología. 

Específicamente, sesgos de confirmación que rectifican las creencias, valores y actitudes de los usuarios, provocando aceptación sin ningún filtro del contenido. Civix es una organización canadiense de formación en hábitos de ciudadanía.

Asimismo, según las recomendaciones políticas de la Unesco sobre la desinformación relacionada con la Covid-19, para la multiplicación del impacto, estos mensajes acuden a los prejuicios, la ingenuidad y la búsqueda de las personas de una explicación simple ante la nueva realidad. La información confiable es fundamental en todos los momentos, pero ahora, es una cuestión de vida o muerte por su volumen e influencia.

Saavedra denuncia que la información es transmitida por actores influyentes, lo que aumenta el problema: “políticos comentan sobre el campo médico sin responsabilidad de la información: alcaldes, gobernadores y presidentes”. 

A nivel mundial, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue el principal impulsor de la desinformación sobre la Covid-19 durante la primera mitad del año, según el estudio Desinformación del coronavirus:  Cuantificación de fuentes y temas en la infodemia de la Universidad de Cornell de Nueva York. En el país, casos como el senador Gustavo Petro retuiteando a un médico y sus recetas de medicamentos como tratamiento para la Covid-19, aumentan las expectativas en las personas sobre una cura, ignorando las recomendaciones que presentan los entes de salud.

Periodista

Isabella Jaramillo Henao, cuarto semestre de comunicación social.

¿Qué hacer con la desinformación?

Karoll Pineda Marrugo, asistente editorial de la Fundación Gabo, indica que para la desinfodemia lo más importante es cuestionar la información de las redes. Además, recalca la tarea de los ciudadanos en la verificación de las publicaciones, el papel del periodismo investigativo y los chequeadores de contenido en la disminución de la información falsa. Facebook, Twitter o WhatsApp, no filtran la información ni los usuarios investigan a fondo en estos canales.

En un seminario sobre desinformación, a partir de la campaña Share Verified que apoya la Unesco, Elena Nápoles del Programa de Cultura para América Latina, destaca cinco pasos para la identificación de este fenómeno en las redes sociales. La estrategia consiste en la verificación del responsable del hecho, la fuente y origen de la información, la fecha y la razón o emoción que llevan a compartir el contenido.

Diversas organizaciones a nivel mundial y nacional responden activamente a la desinformación sobre la Covid-19, como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Unesco, la International Fact-Checking Network (Ifcn), Colombia Check, La Silla Vacía, entre otras.

Stella Navarro Estrada, presidente del Comité de Bioética de 

Medellín, recomienda acciones para la información en salud, tales como preguntarse quién habla, a qué entidad representa, si sus afirmaciones son verificables y qué consecuencias en la salud pueden traer estas recomendaciones. 

Influencia de la desinfodemia en la automedicación

No existen cifras oficiales en Colombia que demuestren la influencia de la desinformación en el aumento de automedicación. Sin embargo, Paola Gómez Llano de la dirección de Factores de Riesgo de la Secretaría Seccional de Salud de Antioquia, indica que hasta agosto “se han reportado al Programa Departamental de Farmacovigilancia un total de 90 reacciones adversas asociadas al uso de medicamentos como hidroxicloroquina, ivermectina, dexametasona, azitromicina, entre otros. El 35% de los eventos necesitaron ingreso hospitalario y prolongación de la estancia en hospitalización, o posible riesgo de muerte del paciente”.

Claudia Vaca González, directora del Centro de Pensamiento “Medicamentos, Información y Poder” de la Universidad Nacional de Colombia (Cimun), asocia esta situación a la excesiva promoción de los medicamentos, dado que con la aparición de la pandemia hay una angustia de las personas y la comunicación es un factor de riesgo para la automedicación.

Edición 39