La institución educativa Colombia, un ejemplo de adaptación a la tecnología

Stefanía Madrid Moreno

Una de las situaciones más complejas de la pandemia fue lograr adaptar el sistema educativo a la tecnología y a la virtualidad, en especial del sector estatal carente de mayores herramientas. La Institución Educativa Colombia, en el municipio de Villamaría, en el centro de Caldas, es un ejemplo de audacia tecnológica, resiliencia e innovación.

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Es un centro educativo ubicado en Villamaría, vereda La Guayana, en la zona rural, con 256 habitantes, en el área de influencia del volcán Nevado del Ruiz, a 14 kilómetros del casco urbano de Manizales, con un modelo educativo para niños, jóvenes y de posprimaria. 

La encrucijada de los 180 estudiantes de la Institución Educativa Colombia, comenzó en marzo, con el Covid-19 y la aplicación de las medidas de aislamiento. Directivos,  docentes, padres de familia y estudiantes emprendieron la tarea de acomodarse a una nueva realidad. En un trabajo en equipo se  propusieron conseguir computadores y el apoyo de las secretarías de educación municipal y departamental. 

El rector José Javier Arias Moreno, un psicólogo que lleva 32 años en el cargo, admite que les correspondió ser recursivos para adaptarse a estas nuevas circunstancias, desde lo cotidiano, lo emocional, lo intelectual, lo tecnológico y no desfallecer en el propósito, en ese momento prácticamente incumplible.

Explicó que se entregaron computadores y tabletas de la institución a los niños y jóvenes que carecían de estos elementos, incluidos 18 estudiantes de grado undécimo, para que fortalecieran sus conocimientos, lograran una buena preparación y óptimos resultados en las pruebas Saber 11. Se trabajó para que las autoridades administrativas facilitarán herramientas de conectividad, con  el apoyo de programas como Computadores para Educar y Caldas Vive Digital de los gobiernos nacional y departamental.

Los retos son muchos

El Secretario de Educación de Caldas, Fabio Hernando Arias Orozco, en diálogo con Sextante,  reconoció los logros de esta comunidad educativa; no obstante, las contingencias de modo, tiempo y lugar; admitió que en este proceso de cambio, la conectividad ha sido el principal obstáculo.  Habló de los retos del modelo de educación a distancia denominado “Una escuela en cada hogar”, del que dijo han aplicado muy bien en este centro educativo. 

Explicó que en el departamento se han prestado cerca de dos mil portátiles y tabletas con material preestablecido, es decir, que no necesitan internet.  Se han entregado 719 portátiles con  el programa Computadores para Educar y se trabaja en la compra de otros dos mil más con el apoyo de los mandatarios locales.

El funcionario manifestó que en marzo, al inicio del aislamiento, 

solo el 20% de los estudiantes tenían conectividad, los más afectados eran los de la zona rural. Hoy es de un 60%, razón por la cual se mantiene también la entrega de material pedagógico en físico. Se invirtieron 700 millones de pesos para que 16 mil estudiantes de la zona rural tuvieran planes de datos durante el calendario escolar de 2020.

Estudiantes, docentes y padres de familia ante la pandemia

Por parte de los padres de familia, Diana Mendieta Jiménez, insiste en que el factor que más afecta a las clases es la conectividad por el acceso a internet. Reconoce que muchas familias no cuentan con este servicio o los aparatos electrónicos no están diseñados o adaptados  para descargar los archivos en los diferentes formatos enviados; no obstante, afirma que poco a poco se fueron superando esas barreras. 

Otros de los aspectos relevantes fue entender la responsabilidad de los maestros en cualificarse pedagógicamente y formarse en las nuevas competencias digitales para repensar la educación, comprender y aceptar que la tecnología llegó para quedarse. El docente John Jairo Henao Osorio admite las dificultades del sistema educativo para llegar con el conocimiento y encajar en ese nuevo esquema, si se tiene en cuenta que el proceso fue repentino, improvisado y rápido.

Tania Sánchez Mendieta, una estudiante de grado noveno dice que las clases virtuales tienen

 desventajas para el aprendizaje, tales como la conectividad, los distractores, la atención y claridad en los temas, además de la falta de costumbre para interactuar tecnológicamente. Afirma que prefiere las clases presenciales debido a que unos docentes tienen mejores métodos y son más organizados que otros y  buscan cumplir con los trabajos y temas planificados. Sin embargo, reconoció que realmente se aprende en la virtualidad. 

En ese sentido, la psicoorientadora, Valentina  Momphotes Jurado expresa que para los padres de familia con escasa formación, para los menores y adolescentes adaptarse de un aula de clase tradicional a una pantalla de un celular o computador, no ha sido fácil por problemáticas de las familias como brechas económicas y tecnológicas entre lo rural y lo urbano.

Un reconocimiento

Para el alcalde de Villamaría, Andrés Felipe Aristizábal Parra, la respuesta de los directivos, educadores, estudiantes y padres de familia de la institución al reto digital es un ejemplo de perseverancia.  Hoy los directivos y profesores de la Institución Educativa Colombia consideran fundamental la educación presencial, por una comunicación más personal y más humana, pero admiten que a futuro el sistema educativo puede ser una combinación entre la virtualidad y la presencialidad. 

Periodista

 Stefanía Madrid Moreno, cuarto semestre de  

comunicación social. 

Edición 39